Diez bares de tapas en Barcelona

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Aunque Barcelona no tenga una arraigada tradición de tapeo, lo cierto es que en la ciudad condal hay bares de tapas que llevan toda la vida alegrando la existencia de los barceloneses y que no tienen nada que envidiar a los de Granada o Madrid. Aquí van diez que no debes perderte.

Quimet i Quimet
Poeta Cabanyes, 25
Cuando una bodega tradicional sale en todas las guías es que está haciendo las cosas bien. Quimet i Quimet es un minúsculo local (dos mesas y una barra) cuyas paredes estás forradas con licores de medio mundo. Situado en la misma calle que vio nacer a Joan Manuel Serrat, en el barrio de Poble Sec, esta taberna sirve el mejor vermut de grifo de Barcelona y elabora su propia cerveza. Destacan sus montaditos, con combinaciones tan originales como salmón con yogurt y miel trufada o Torta del Casar con castaña dulce. Cuentan con la mejor selección de conservas de la ciudad.

La Cova Fumada
Baluard, 56
Situado en pleno corazón del popular barrio de la Barceloneta, este pequeño local es todo un clásico en la ciudad. La gente peregrina hasta La Cova Fumada (sólo cuentan con siete mesas) para probar sus famosas bombas picantes, a base de patata rebozada, carne, alioli y salsa picante. Su carta cuenta con otros platos clásicos de la casa, como las sardinas a la plancha (para muchos las mejores de Barcelona), las gambas con judías o los garbanzos con butifarra negra. Un bar de los de toda la vida.
Roure
Luís Antúnez, 7
Tal vez el Roure sea el bar más popular del ya popular Barrio de Gràcia. Toda una institución a la hora de dar de comer a los parroquianos se dejan caer por allí para ver el partido del Barça frente a una esqueixada (plato tradicional catalán a base de bacalao desmigado, cebolla y pimiento) o una escalivada (verduras asadas aliñadas con aceite y ajo). Su paella tiene merecida fama, pero sólo la hacen los jueves. Sirven cerveza Moritz.
Morryssom
Girona, 162
Normalmente puedes fiarte de los bares que a la hora del aperitivo están hasta la bandera. Pues el Morryssom (Morry para los amigos) es uno de ellos. Un bar de toda la vida, con un trato familiar y tapas de primera, ¿hace falta más para ser feliz? Sus patatas bravas tienen fama en Barcelona. Albóndigas, croquetas, morro frito, boquerones, mejillones... todo tradicional, casero y delicioso. Su terraza es una de las mejores de la ciudad para tomar una cervecita al sol.
Bar Tomás
Carrer Major de Sarrià, 49
Nunca se habla del Bar Tomás a secas. Normalmente se dice: las bravas del Bar Tomás. Porque las patatas bravas de este local son sin duda las más famosas de la ciudad y no hay barcelonés que no haya desfilado por la barra del Tomás para comprobar si tanta fama es merecida. Se trata de un local poco propenso a la modernez, con camareros curtidos y eficaces. Preparan las bravas de tres formas: con alioli, con salsa picante o mixtas, que son las más consumidas.
Bodegueta Cal Pep
Canalejas, 12
Cuando a los barceloneses les apetece tomarse un vermut en condiciones, peregrinan hacia la Bodega Cal Pep, en el popular barrio de Sants. Se trata de uno de esos sitios de toda la vida, con mostrador de mármol y botas de vino, donde el tiempo parece haberse detenido. Destacan sus tapas de pescado, su fritura de puntilla, el morro de cerdo o los peperini, pimientos rellenos de anchoa o queso.
Bodega Salvat
Andalusia, 2
Para muchos las anchoas del bar Bodega Salvat son las mejores de toda Barcelona. Y es verdad. Esta pequeña taberna es uno de esos locales donde la tele está encendida cuando hay partido de fútbol, mientras los parroquianos beben cerveza (enfriada en nevera, como mandan los cánones) picando alguna que otra almendrasalada. Además de las sublimes anchoas, tienen fama las guindillas dulces, los choricillos y las morcillas.
El Xampanyet
Montcada, 22
Este es uno de los locales más populares de Barcelona y probablemente el bar de tapas más auténtico del barrio del Born. El Xampanyet mantiene intacta la decoración de cuando abrió, en 1929. Destaca por sus anchoas, por sus raciones de embutido ibérico y por el xampanyet (que da nombre al local): un vino blanco espumoso que entra que da gusto. Su ubicación junto al Museo Picasso hace que siempre esté hasta los topes.
Tapas 24
Diputació, 269
Cuando un discípulo de Ferran Adrià se pone al frente de un bar de tapas, hay que estar atento, porque el resultado puede merecer la pena. Y es exactamente lo que ocurre con Tapas 24, el local de Carles Abellán, donde le da una vuelta de tuerca a platos clásicos barceloneses como el bikini (vamos, un sándwich mixto) o las bombas de la Barceloneta. Su ensaladilla rusa pasa por ser la mejor de la ciudad. Sirven cerveza Moritz y están a dos pasos de las Ramblas, ¿se puede pedir más?
El Quim de la Boquería
Rambles, 91
El Quim es una de las principales razones para animarnos a visitar el Mercado de la Boquería, en plenas Ramblas barcelonesas. Se trata de una barra con unos cuantos taburetes y una cocina basada en el recetario clásico catalán. Tiene fama su risotto de rabo de toro, la butifarra con mongetes, la capipota o los huevos con calamares. Los ingredientes, claro está, más frescos no pueden ser. Cocina de mercado, nunca mejor dicho.
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