Valldemossa, el pueblo más romántico de Mallorca

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Valldemossa

Hay otra Mallorca. Y una escapada romántica puede ser una ocasión inmejorable para conocerla. A unos veinte kilómetros de Palma, la capital, nos encontramos con uno de esos pueblos con encanto ideales para un viaje en pareja.

Por Valldemossa han pasado personajes de la talla de Chopin, Santiago Rusiñol, Rubén Darío o Miguel de Unamuno, para disfrutar como todo hijo de vecino de la paz que emana de sus calles empedradas. A Valldemossa siguen llegando artistas que buscan en su paisaje la inspiración para crear, de ahí el espíritu bohemio que se respira en este pequeño pueblo, en el corazón de la Sierra Tramuntana.

Callejear sin rumbo por las calles de Valldemossa, sombreadas por enormes plátanos, mientras curioseamos entre antigüedades, es un plan perfecto, sólo comparable a admirar sus jardines, asomarse a los confines de la isla desde sus miradores o visitar su Cartuja.

Porque si algo destaca del resto del conjunto en este precioso lugar es precisamente La Cartuja, con su torre de color turquesa despuntando en el horizonte. Se trata de un edificio del siglo XV que fue palacio real del rey Sancho, hasta que cayó en desuso y fue cedido para ser convertido en cartuja. Los monjes transformaron la plaza de armas en claustro y cementerio, la prisión en refectorio, la despensa en sacristía y la cocina en iglesia.

Muchos años después, en una de las celdas de la cartuja se alojaron durante meses el músico Frédéric Chopin y la escritora Georges Sand. Pese a que durante su estancia a Chopin se le diagnosticó tuberculosis, siguió componiendo. Su amante cuidó de él, mientras finalizaba su célebre Un hiver à Majorque.

Sobra decir que cualquier escapada Valldemossa es obligatorio visitar las instalaciones de la Cartuja, con atención especial a la antigua botica de los cartujos, con la colección de botes de farmacia de cerámica catalana.

Otro de los lugares a tener en cuenta en Valldemossa son la casa natal de Santa Catalina Tomás, y también es digna de mención la iglesia del siglo XIII, que aún se conserva.

En verano, como es de suponer, la población aumenta considerablemente. Por eso, si estamos pensando en una escapada romántica a este pueblecito de montaña, una buena opción es acudir en temporada baja, sobre todo en invierno: ¿hay algo más romántico que ver nevar junto a una chimenea?

Además de ser probablemente el pueblo más bello de Mallorca, Valldemossa es también el más alto de la isla. Por eso, la panorámica que obtenemos desde cualquier rincón es impresionante. Aunque eso no quita para que Valldemossa tenga su propio puerto, unido al pueblo por un estrecho camino rodeado de vegetación, a través de la cual deslumbra de vez en cuando el reflejo del mar.

Se trata de un puerto pequeño, con algunas casas sencillas pintadas de colores, y un chiringuito. Un auténtico refugio de pescadores. Si disponemos de tiempo y queremos disfrutar de un paseo tranquilo, merece la pena hacer el trayecto que conduce hasta la ermita.

COMER EN VALLDEMOSSA

Si estamos por Valldemossa no podemos dejar de probar las célebres cocas de patata, típicas de la zona. Podremos tomarlas en el Forn de Pà Es Cos (Marquès de Vivot, 1) o en la panadería Ca'n Molinas(Blanquerna, 15). Además, podremos adquirir una amplia variedad de productos payeses, embutidos, vinos, butifarras y aceite de oliva.

Si queremos comida de mesa y mantel, nada mejor que el restaurante Es Port (Ponent, 5) en el puerto de Valldemossa. No debemos extrañarnos si en la mesa de al lado están comiendo Michael Douglas o Halle Barry, habituales de la zona.

DORMIR EN VALLDEMOSSA

Una magnífica opción para darte un capricho en pareja es el exclusivo Hotel Valldemossa, formado por dos casas de piedra restauradas del siglo XIX ,entre olivos y naranjos. Cuenta con un restaurante ideal para una cena a la luz de las velas, con fantásticas vistas a la Sierra de Tramontana y a la Cartuja de la ciudad.

Otra alternativa más económica pero con el mismo encanto, es Son Escanelles, un hotel que ocupa una mansión histórica con piscina al aire libre y un gran jardín. Está situado en la mallorquina Sierra de Tramontana, a las afueras de Valldemossa, en plena sierra de Tramana, rodeado de jardines con multitud de naranjos, limoneros y almendros

ESTE LUGAR PERTENECE A NUESTRA SELECCIÓN DE ESCAPADAS ROMÁNTICAS
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