Menorca, calas y playas a tu aire

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Menorca

Atravesada por el Paralelo 40, la isla de Menorca es el punto más oriental de España, habitada desde tiempos inmemoriales por el viento que marca una frontera entre norte y sur.

Conocida por fenicios y griegos, los cartagineses fundaron Maó (Mahón) en el 205 a. C. y posteriormente romanos, vándalos y bizantinos la ocuparon. Pero fueron los árabes quienes dejaron una huella más profunda, como las tradicionales fiestas de los caballos, Los Jaleos, hasta que en 1287 Alfonso III el Liberal conquistó la isla para la corona de Aragón, repoblándola con catalanes. Durante el siglo XVI fue asolada por piratas turcos y en el siglo XVIII ocupada por los ingleses, que dejaron en la isla su Gin, varias fortalezas y un comercio floreciente.

LA VIDA EN LA CUEVA

Menorca tiene repartidas por su orografía numerosas cuevas naturales en barrancos, acantilados o bajo tierra. Sus primeros inquilinos, los trogloditas, las acondicionaron con agujeros de ventilación en el techo, varias estancias, columnas en ocasiones y entradas multiformes. Posteriormente se usaron de sepulcros y en algunas de ellas se hallaron restos de arte rupestres que representan hombres, animales o peces.

En épocas más modernas fueron aljibes y establos de payeses y más recientemente, alojamiento de hippies. Aunque muchas están aisladas, algunas constituyen auténticos poblados que merece la pena visitar como el de Cales Coves (cerca de Maó), Cala Morell (necrópolis cerca de Ciutadella) o Torre Aura (al suroeste de la isla).

Algunas de esas cuevas se han rehabilitado como estupendos espacios de ocio, como La cova d'en Xoroi (Cala'n Porter), una gruta sobre el acantilado de la costa sur convertida en restaurante y bar con espectaculares vistas del amanecer y el atardecer que puedes disfrutar tomando el aperitivo o una copa bajo las estrellas.

TALAYOTS, ARTE PREHISTÓRICO AL AIRE LIBRE

Durante la Edad de Bronce entre 1.600 y 200 a. C. surgen los poblados agrícolas y ganaderos que convierten al hombre en sedentario y religioso. Vestigios de ese período son los casi  2.000 talayots repartidos por toda la isla. Se trata de monumentos megalíticos únicos de Las Baleares como las taulas, estructuras formadas por dos grandes piedras, una vertical y la otra horizontal dentro de poblados como el de Trepucó (la más grande de Menorca) o la de Torralba d'En Salort (entre Es Mercadal y Maó) en dentro de un espacio en forma de herradura.

Otros talayots importantes son el de Torre d'en Galmés (el más grande de Les Illes), los de Talatí de Dalt (al lado de Ciutadella) con salas hipóstilas, o Son Catlar, en conjunto completamente amurallado. Otros están aislados y son de carácter funerario como la Naveta d'Es Tudons (Ciutadella), un icono del arte prehistórico balear con antecámara y cámara principal; o de carácter religioso como en Torrellonet Vell y Sant Agustí Vell.

CIUTADELLA, LA PLAZA FUERTE DEL NORTE

Capital de la isla hasta la ocupación inglesa en 1722, Ciutadella es la ciuad más poblada de Menorca y cuenta con un casco antiguo cuyas calles están declaradas Monumento Histórico-Artístico Nacional. Encontrarás callejuelas como la de Ses Voltes (Las arcadas) o Qui no passà (A ver quien pasa) junto a joyas del barroco como la Iglesia del Roser (en la actualidad Museo Diocesano), la Iglesia del Socorro, el Palau Saura y el Claustro del Seminario.

También en algunas plazas se concentra la actividad de la ciudad como en la de la Catedral, que domina la Basílica de Santa María del siglo XIV, templo de una sola nave levantado sobre los restos de la antigua mezquita. Fue reconstruida en el siglo XVII tras el incendio y saqueo de los turcos, pero de su etapa gótica conserva la Puerta de la Luz con un tímpano muy historiado y friso con figuras vegetales y animales. Sin embargo, la fachada occidental gótica se sustituyó en el año 1813 por otra neoclásica. Enfrente está el Palau Olivar, sede del obispado y austero edificio del siglo XVII.

Otra plaza destacable es la de Alfonso III (plaza de las palmeras) que alberga el Moli des Compte, antiguo molino de harina recientemente restaurado. Pero el núcleo urbano por excelencia es la Plaza Es Born que preside el Ayuntamiento, palacio real de Alfonso III (antes castillo musulmán) pegado a la antigua muralla que se aboca sobre el Baixamar, puerto natural y embarcadero.

En el centro está el Obelisco, construido a mediados del siglo pasado en conmemoración del asalto turco de 1558, y alrededor de la plaza se encuentran los edificios del siglo XIX más significativos de la ciudad: el Teatro De's Born, construido en 1873 con fachada neoclásica sobre un antiguo cuartel inglés; el Palacio Torresaura, con elementos del neoclásico francés y reminiscencias italianas y el Palacio Salort, también neoclásico, que complementan la belleza del Palacio Martorell, de finales del siglo XVII, con sus balcones ovalados y pequeñas ventanas en el piso superior.

Todo ello sin olvidar la Iglesia de Sant Francesc del siglo XIII, destruida por los turcos y restaurada en varias etapas posteriores. No lejos de la plaza por detrás del ayuntamiento se encuentran las antiguas murallas del siglo XVII y el mirador de Ciutadella con magnificas vistas del puerto y la ciudad.

De su pasado como fortaleza quedan el Bastió de Sa Font, monumental construcción defensiva del siglo XVII único resto de la antigua muralla y Museo Municipal de Ciutadella desde 1995. Y el Castell de Sant Nicolau en la Plaza de l'Almirall Farragut, torre de defensa octogonal construida por los españoles a finales del siglo XVII desde donde se otea todo el puerto y parte de la costa.

CALA AL NORTE, CALA AL SUR

Menorca está a merced de los vientos mediterráneos que determinan su clima y paisaje. Por ello el viento manda a la hora de elegir playa en Menorca. Si sopla del sur, las playas meridionales están más sucias y revueltas; si es norte (la Tramontana), habrá mucho oleaje y baja temperatura en las playas septentrionales. El norte es más agreste y de terrenos abruptos, y el sur más idílico con arena blanca, aguas turquesa y pinos al borde del mar.

En el Norte, en la misma linea de costa que Ciutadella, está La Vall, playa muy recogida e ideal cuando soplan vientos del sur. Un poco más al norte, Cala Pilar, de difícil acceso a pie pero con aguas transparentes y arena rojidorada, o Cala en Brut, en un entorno escondido y espectacular de agua transparente, aunque la zona de solárium es piedra. Más al noreste de la isla está la peculiar Cala Pregonda, que por su arena de color rojo, agua cristalina y el panorama árido alrededor recuerda a Marte. Está relativamente próxima a Fornells, pero hay 30 minutos de caminata desde el aparcamiento.

Al suroeste están Son Saura, Macarella y su hermana pequeña, Macarelleta donde se puede practicar nudismo. Recomendable desde Son Saura recorrer el Camí de Cavalls para descubrir espectaculares rincones y vestigios de la Guerra Civil. Al sureste, Cala en Porter es una playa para todos los públicos con restaurantes, duchas, puesto de primeros auxilios y aparcamiento cercano. Para disfrutar del atardecer, Cala en Turqueta es uno de los rincones más románticos de la isla.

FAROS AL SOL

Como isla recortada, rocosa y escarpada que es, Menorca tiene varios faros que merecen una visita especial por sus inolvidables puestas de sol. En el extremo noroeste está Punta Nati, con un extraordinario paisaje de abruptos acantilados. Siguiendo hacia el noreste y dejando atrás la Playa de Cavalleria, famosa por sus baños de barro beneficiosos para la piel, se llega al Faro Cavalleria clavado sobre unos acantilados impresionantes frente a la Illa des Porros. Por esa angosta carretera antes de llegar al faro hay un embarcadero semiabandonado que fue antiguo puerto romano.

Pero el faro más famoso es Favaritx, por su entorno sin vegetación donde predomina un suelo de pizarra negra con roca y fósiles autóctonos que recuerda un paisaje lunar.
Desde el faro a unos 10 minutos en coche está la Torre de Fornells, una de las más imponentes de Menorca que se construyó entre 1801 y 1802 durante la ocupación inglesa con cuatro niveles: la cisterna, el piso bajo que era almacén, el primer piso donde vivían las tropas y la terraza, zona de vigilancia.

Para amantes de la naturaleza, a otros 10 minutos está S'Albufera des Grau, reserva de la biosfera menorquina con más de 5.000 hectáreas y cientos de especies animales y vegetales. Se puede visitar desde el pueblo de Es Grau o por una ruta entre árboles desde la playa.

DE CIUTADELLA A MAÓ

A medio camino entre una capital y la otra está el pueblo de Es Mercadal en las faldas del Monte Toro, que con 358 metros es el punto más alto de Menorca desde donde se  divisa toda la isla incluso Mallorca. En la cumbre está el santuario franciscano del siglo XVII dedicado a la Virgen construido sobre una iglesia gótica; también hay una tienda de recuerdos y un bar-restaurante con terraza panorámica.

Al extremo suroeste está la capital de Menorca, Maó con un puerto natural considerado de los mejores del mundo y por ello tan codiciado y defendido. Prueba de ello es el Bastión de Sant Roc, un resto de la muralla de la ciudad, y la Fortaleza de la Mola (Fortaleza de Isabel II), fortín primordial a mediados del siglo XIX para defender la isla contra los ingleses. Curiosamente, nunca fue atacada y su estado es excelente.

En el centro se debe visitar el Museo de Menorca con una nutrida colección de arte prehistórico menorquín, el reloj del Ayuntamiento que instaló el gobernador británico Richard Kane, y la Iglesia de Santa María con un magnífico órgano del siglo XIX de cuatro teclados y 3.120 tubos y donde se celebra el Festival Internacional de Órgano.

Saliendo desde Maó hacia el sur, a 8 kilómetros encontramos Binibeca Vell, un pueblo de pescadores con casas blancas y calles laberínticas, cercano a la playa de Binibeca con pinos y arena fina, y a las calas de Biniancolla, Binisafuller, Biniparratx y Binidalí.

COMER EN MENORCA

Para empezar hay que decir que en cualquier escapada gastronómica a Menorca que se precie, hay tres productos locales que no podemos dejar de probar: la sobrasada, el queso y la ginebra.

En cuanto a restaurantes, en Ciutadella está Es Port (Marina, 23) con cocina marinera de calidad que puedes degustar en el interior excavado en la roca o en la terraza a dos metros de las barcas del puerto. En el mismo puerto, hay colas ante el Café Balear (Sant Joan, 15) para tomar su magnífico pescado a precio medio-alto. En Ses Voltes (Jose Maria Quadrado,16) se puede tomar tapas en la parte de abajo o carta y menú a excelente precio en la agradable terraza-azotea. Cerca de Ciutadella, Cap Roig (Urb. Cala MesquidaMesquidabes probar en la terraza sus gambas de Ciutadella acompañadas de un Binafadet bien fresco, vino blanco de Menorca.

En Fornells, Café del Nord (Playas Fornells, PARC EH11) incluye en su menú degustación la caldereta de langosta, plato típico menorquín, imprescindible. El Pescador (S'Algaret, 3) especializado en arroces y pescados pero no tan asequible.
En Es Mercadal, Ca n'Aguedet (Lepanto, 23-30) ofrece comida tradicional menorquina con plato estrella, arros de la terra.

En Maó, Restaurante S'espigo (Moll de Llevant 267) tiene terraza con vistas al puerto y excelente comida de mercado con un servicio impecable, ambiente muy tranquilo y buena relación calidad-precio. Ses Forquilles (Rovellada de Dalt, 20) excelente por sus tapas y vinos. En el pueblo de Sant Climent, Es Moli De Foc (Sant Llorenc, 65), acogedora casita de pueblo con patio interior y terraza de cocina tradicional.

Al sureste de la isla, en el puerto de Cala'n Bosch hay una variada oferta gastronómica tradicional menorquina como La Marina Restaurant que destaca por su arroz negro y muy buena relación calidad-precio. Es Tast de na Silvia (Av. Portixol, 21-22) con una carta sorprendente de cocina creativa como croquetas de sobrasada y miel, excelentes pescados y postre tradicionales reinventados.

DORMIR EN MENORCA

Hotel Rural Binigaus Vell (Cami de Binigaus km 0.9, Migjorn Gran), hotel rural tipo cortijo de 4 estrellas con piscina de agua de mar, parking y wifi gratis. Está en el centro de la isla, cercana a las playas del sur. Hotel Ses Sucreres (Sant Joan 15, Ferreries), casa del siglo XIX rehabilitada ecológicamente, con trato familiar y ambiente tranquilo. Incluye desayuno.

La Quinta Ciutadella (Gran Via Son Xoriguer s/n, Ciutadella) hotel boutique de 5 estrellas tranquilo, cerca de las calas, con un desayuno bufe estupendo y restaurante muy recomendable. Ideal para escapadas de relax.

Sa Barrera (Ctra. Sa Barrera 12, Cala en Porter) con gestión italiana, es un hotel sencillo que parece de categoría superior, con piscina y una romántica terraza con vistas a la cala.

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