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Escapada gastronómica por Menorca

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Menorca

Menorca es famosa por sus playas pero mucha gente abandona la isla sin haber llegado a conocer el interior rural de la isla, cuyo aspecto apenas ha cambiado en los últimos siglos. Si hacemos la ruta de Maó (Mahón) a Ferreries (por la carretera ME-1) atravesaremos un terrirorio dedicado a la agricultura y la ganadería, campos limitados por muros de piedra donde las pacen a sus anchas. Por eso no es de extrañar la legendaria tradición quesera de Menorca, una actividad que se acentuó durante el dominio inglés, entre 1712 y 1802, gracias al potenciamiento de las industrias artesanas para abastecer a las tropas. Así, el queso mahonés se convirtió en la principal mercancía exportada a los países del Mediterráneo.

Los ingleses también dejaron un legado en forma de bebida alcohólica: el gin, un destilado de alcohol con bayas de enebro y hierbas aromáticas. En nuestra escapada gastronómica a Menorca, las Destilerías Xoriguer son un punto de visita obligado pues allí podremos presenciar el proceso de elaboración del gin .

Otro lugar de interés para los gastrónomos es Alaior, a 12 kilómetros de Mahón. Esta población de cales y casas encaladas es famosa por sus queserías; además es gran productor de queso, embutidos y licores. En el pueblo hay dos iglesias del siglo XVII, una de fachada barroca y la otra plateresca, a las que merece la pena acercarse.

En el municipio se halla la finca Coinga Marqués, donde nos revelarán el proceso de fabricación del queso más famoso de la isla: leche de vaca untada antes de madurar con pimentón, aceite o finas hierbas, que posteriormente se cubre con un lienzo de algodón y que se ata con un cordel. Básicamente así se elabora el queso mahonés, cuyas variedades son tierno, curado y añejo. Las piezas de queso deben tener forma rectangular con los bordes redondeados para convertirse en un verdadero producto típico. Actualmente cuenta con su propia Denominación de Origen: Maò-Menorca.

Seguiremos nuestra ruta hasta llegar a Es Mercadal, a los pies del Monte Toro, la mayor elevación de la isla y uno de los lugares desde donde hay mejores vistas. En el municipio se encuentra la finca quesera Subaida, que puede visitarse. Y después seguiremos hasta Ferreries, donde la finca Hort Sant Patrici alberga el Museo Etnológico del Queso de Menorca, donde encontraremos las antiguas herramientas con las que se elaboraba el producto. Los sábados, en el pueblo se celebra un mercado de productos artesanales donde además del queso se venden embutidos, dulces y tarros de miel y confitura.

Hasta ahora hemos visto la teoría: pasemos a la práctica. En Menorca, a pesar de las reducidas dimensiones de la isla, hay excelentes restaurantes. Ca N'Aguedet en Es Mercadal, posiblemente el mejor restaurante de la isla, cocina tradicional y vino de elaboración propia; Villa Madrid en Sant Lluís, situado en una casa del siglo XIX, a medio camino entre la cocina tradicional y la creativa; Café Balear en Ciutadella, platos tradicionales menorquines (destacan sobremanera sus arroces); Cas Ferrer de sa Font en Ciutadella, cocina tradicional y clásica; Es Molí de Foc en Sant Climent, cocina tradicional excelente: su especialidad es el plato Mar y Montaña; Es Fosquet en Moll de Llevant , modesto restaurante-bar famoso trabajar con un maravilloso pescado fresco.

En todos estos locales podremos probar la auténtica cocina menorquina, dieta mediterránea en estado puro.

Para que nuestra escapada sea perfecta, sólo deberemos añadir a nuestro viaje un hotel con encanto, como el Hotel Alcaufar Vell, edificio del siglo XIV rodeado de hermosas playas, que cuenta con una antigua torre vigía y más de 100 hectáreas para pasear. Lo puedes reservar aquí al mejor precio.

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