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Esta aldea mallorquina está situada en la costa noroeste de la isla y escondida tras la sierra de Tramontana. Pueblo de agricultores y pescadores, y de artistas y famosos que llegan allí buscando refugio (como Manuel de Falla o el pintor Santiago Rossinyol), ya que contiene esa esencia mediterránea que tanto gusta a los amantes de la naturaleza y el descanso.
El más célebre de los artistas que estableció su residencia es Deià fue el célebre escritor Robert Graves, autor de Yo, Claudio. Tal era su pasión hacia la isla que escribió un libro titulado Por qué vivo en Mallorca. Graves murió en Deià y está enterrado en el precioso cementerio que hay junto a la iglesia del pueblo. La que fuera su casa (Ca N'alluny, es decir 'la casa lejana'), situada en la carretera de Deià a Sóller, alberga hoy en día la Fundación Robert Graves, una de las principales atracciones de la localidad.
En Deià, nuestro paseo podría comenzar en la parroquia de San Juan Bautista y su torre de defensa, que hace las veces de campanario desde el siglo XVI. Otra opción interesante que nos encontramos en este encantador pueblo es el Museo Arqueológico, situado en un molino reconvertido. Y si hablamos de museos, no podemos perdernos el dedicado al pintor norteamericano Norman Yanikun.
Pero la verdadera obra de arte en Deià son sus paisajes. Disfrutaremos de unas vistas espectaculares de la costa desde el mirador de columnas jónicas Des Galliner, que forma parte de la casa-museo de Son Marroig, fundada en 1927 para divulgar la figura del Archiduque Luis Salvador de Austria, y catalogada como Bien de Interés Cultura., Se trataba de una de las residencias del aristócrata, a la que llegaremos siguiendo la carretera de la costa en dirección a Valldemossa.
Otra visita obligatoria en nuestra escapada a Deià es el Monestir de Miramar, antiguo monasterio situado también en el incomparable marco de las antiguas tierras del Archiduque Luis Salvador de Habsburgo, en un enclave idílico entre olivos, montañas y acantilados.
Además, no debemos olvidar que estamos junto al Mediterráneo, muy cerca de Mallorca. La Cala Deià, a tres kilómetros del pueblo, con sus aguas cristalinas y sus casas de pescadores, es el lugar perfecto para darnos el primer chapuzón del verano. Desde la cala parten varios senderos bordeando la costa accidentada de la Sierra. Uno de los senderos más popular es el llamado 'la ruta de los pintores', pues era el lugar elegido por los artistas para inspirarse y pintar los imponentes paisajes de Mallorca.
Hay una pequeña agencia (Escull Aventura) que organiza rutas de dos horas y media por los antiguos caminos que enlazan Deià y Sóller, con el perfil de la costa mallorquina acompañándonos a cada paso.
En Deià también podemos comer muy bien. Dos sugerencias: el Restaurante El Olivo (Son Canalls, s/n), que ofrece cocina mediterránea y de autor (delicioso su medallón de rodaballo en salsa de chocolate blanco). En la calle Arxiduc Lluís Salvador, 19 tenemos el Restaurante Xelini, con paredes de piedra y artesonado de madera, donde podremos degustar deliciosos platos de mar y montaña.


