Psiri, el SoHo de Atenas

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Restaurante en el barrio de Psiri

Atenas tiene fama de vivir de su pasado, pero el viajero que se salga un poco de los circuitos turísticos descubrirá algo más que ruinas y sedes de los Juegos Olímpicos.

Así que tras hacer nuestros deberes de turista y pasarnos por el Partenón, el Teatro de Dionisio, el Templo de Atenea Niké o el Museo de la Acrópolios, podemos salir a la caza y captura de la Atenas real, una capital efervescente que alberga barrios como Psiri, el lugar de moda en la ciudad.

Para empezar, debemos ubicar este barrio emergente en el mapa. Lo mejor es acceder a sus inmediaciones a través de la calle Adrianou, un tramo urbano que rebosa vida y que está repleto de interesantes locales de comida autóctona, como Kuzina (Adrianou, 9), donde podremos degustar sus delicatessen japo-mediterráneas frente a la Acrópolis.

Con la tripa llena, seguiremos caminando hacia el oeste, buscando una sucesión de edificios neoclásicos, nuestra pista principal para llegar hasta Thisio, un distrito bohemio que abunda en cafés, bares y galerías de arte, como la célebre Herakleidon, situada en el número 16 de la calle del mismo nombre, una vivienda neocláscia reconvertida en museo privado de arte visual. Lo citan en multitud de guías y revistas de diseño y su colección justifica el pequeño desvío que tomamos antes de adentrarnos en el barrio de Psiri. Cerca de allí está el Stavlos Bar (Irakleidon, 10), ubicado en los antiguos establos reales. Este restaurante-café-galería es frecuentado por jóvenes artistas que esperan, cóctel en mano, su ración de música en directo diaria.

Y llega el momento de perdernos por Psiri, un barrio que al igual que El Raval de Barcelona o Chueca en Madrid, tuvo un pasado marginal. La larguísima calle Odos Ermou ejerce de frontera entre Psiri y la ciudad antigua, muy cerca de Plaka, otro de los barrios clásicos atenienses.

El rostro de Psiri comenzó a transformarse gracias a jóvenes generaciones de inmigrantes, artesanos y mercaderes, que llegaron a él atraídos por los bajos precios de los alquileres. Sin duda, uno de los mayores encantos de Psiri reside en el escaso roce que tiene con el turismo. Uno se da cuenta desde el primer minuto, al pasear por sus calles y mezclarse con la cotidianidad de los atenienses que disfrutan de su ocio. Fue a principios de los 90, momento en el que empezó a atraer a nuevas generaciones por su halo bohemio y su deslumbrante vida nocturna.

Su paisaje industrial diurno, dominado por antiguas fábricas y mercados callejeros de comida, contrasta con la música en directo que sale de los garitos y el bullicio de sus cafés durante toda la noche. La vida nocturna se vive en la calle, casi a modo de carnaval, donde los jóvenes beben Mythos (la cerveza más popular del país) a la intemperie o dentro de alguno de los locales de moda.

Si paseamos por Psiri a eso de la puesta de sol es probable que nos recuerde a Malasaña o un Borne recóndito y variopinto. La plateia de Psiri, conocida como la Plaza de los Héroes, acoge tanto locales de comida exprés como coquetos cafés donde degustar una tranquila sobremesa. Es recomendable pasarse por allí antes de aventurarse hacia Corto Maltese (Karaiskaki, 33), uno de los mejores clubes de la ciudad. donde pinchan música alternativa hasta altas horas.

Los amantes de la ropa y el diseño no pueden dejar de visitar las decenas de boutiques que en los últimos años han abierto en Psiri diseñadores locales, como Sophia Kokosalaki, la primera culpable de que empezáramos a sentir curiosidad por la moda griega. En Psiri, hacen frente a la crisis con creatividad y buen gusto. No te pierdas Yeshop Inhouse (Agion Anargyron, 1) el atelier del diseñador Yiorgos Eleftheriades, que cumple la doble función de tienda-estudio y ofrece piezas de sus últimas colecciones para hombre y mujer.

Y si visitas la ciudad durante el fin de semana no te pierdas el mercadillo de Monastiraki. No te extrañes si escuchas multitud de acentos cuando te acerques a regatear en cada puesto, cada domingo lo frecuentan cientos de atenienses y curiosos de todo el mundo. Seguro que encuentras alguna ganga, ya sea la edición antigua de un libro, muebles de anticuario, artículos de plata, una cámara Súper 8 o el monóculo de un antiguo banquero. Puedes incluso devorar un improvisado almuerzo en alguno de sus puestos.

Lo encontrarás en la plaza de mismo nombre, a escasos metros de la parada de metro de Monastiraki, la forma más rápida de llegar hasta el barrio de Psiri.

COMER EN PSIRI

Un plan perfecto comienza tomando la primera cerveza (Mythos, por supuesto) al atardecer en Cantina Social (Leokoriou, 6-8) y contágiate del entrañable bullicio de este bar, frecuentado por trabajadores durante el día, y por jóvenes cuando se acerca la noche.

Para comenzar la noche con buen pie (y con el estómago lleno) dirígete a la bulliciosa calle de Adrianou y haz una parada culinaria en Kuzina, ubicado en el número 9. Si es posible, reserva una mesa en su terraza para acompañar su cocina de fusión con la iluminación nocturna de la Acrópolis. Irrepetible.

DORMIR EN PSIRI

Si no eres el típico turista, aferrado a un mapa y con pavor a salirse de las rutas clásicas, te proponemos que hagas del barrio de Psiri tu centro de operaciones.

Un buen lugar para alojarnos es el hotel boutique Ochre & Brown, donde te hacen sentir como en casa. Un secreto: posee las mejores vistas de la Acrópolis al atardecer, la mejor terapia para afrontar un día con su perávit artístico y caminatas sin fin. Súmale un ambiente urbano y diseño en cada esquina, además de wi-fi gratuito, LCD y aire acondi cionado (imprescindible si visitas Atenas en verano). Un pequeño refugio de tranquilidad en pleno downtown ateniense.

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