Atenas, ciudad de dioses

NOMADEA > ATENAS

Escapada a Atenas

En Atenas, cuna de la civilización occidental, nos encontramos cara a cara con la historia y con nuestras raíces. Con el tiempo, la antigua ciudad ha pasado de ser el centro del mundo conocido a convertirse en capital de un país relegado a una posición secundaria dentro del orden mundial. Aún así, Atenas sigue siendo un punto clave para cualquier viajero interesado en la historia, el clasicismo y la belleza.

Si bien Atenas se encontraba hace años en estado de decadencia, la celebración de los Juegos Olímpicos del año 2004 le sirvió, como en muchos otros casos, para renacer de sus cenizas y renovar su imagen y sus infraestructuras. Atenas es hoy día una ciudad agradable y llena de vida, con mucho que descubrir, y donde es posible respirar el auténtico ambiente mediterráneo. La hospitalidad de sus gentes, su magnífico clima (que en verano puede volverse tórrido, siendo la primavera un momento mucho mejor para visitar la ciudad), sus excelentes accesos por tierra, mar y aire, y su estupenda gastronomía hacen de esta ciudad un punto de obligatoria visita para los turistas más inquietos. Hagamos un repaso de qué ver y hacer durante una escapada a Atenas.

LA ACRÓPOLIS, CENTRO DEL MUNDO

El nombre de esta zona se deriva del hecho de estar situada en la parte alta de la ciudad, y su fama se debe a que en dicha zona se levantan los monumentos más famosos de la antigüedad griega clásica. A la Acrópolis se puede subir recorriendo las callejuelas del barrio de Anafiotika, aunque también es posible acudir en autobús (los billetes se compran en los kioskos y el trayecto cuesta un euro). Un consejo: es mejor levantarse temprano y visitar la Acrópolis a primera hora de la mañana, cuando las hordas de turistas aún no han llegado y el sol no calienta a tope.

En la Acrópolis vamos a encontrarnos un conjunto de cuatro edificios emblemáticos, todos ellos erigidos en el siglo V a.C., durante la época conocida como la "edad de oro de Pericles". A estos edificios los acompaña el Museo de la Acrópolis, el más importante de Atenas.

Nada más entrar nos encontramos con la Propylaia o los Propíleos, la entrada monumental, a la que sigue el Templo de Atenea Nyke (Atenea Victoriosa) y, por supuesto, el Partenón. Este edificio es uno de los más famosos del mundo, y su armoniosa estructura erigida contra el azul cielo mediterráneo es algo difícil de olvidar. Además, también es posible visitar el Erecteion, templo dedicado a Atenea (como todos los del lugar) y a Erecteón o Poseidón, dios de los océanos. Ambos dioses fueron protagonistas de una gran batalla mitológica que tuvo lugar, según la leyenda, en el emplazamiento del templo.

Cabe destacar la parte sur del edificio, en la cual se alzan las seis cariátides o columnas con forma de mujer, de gran belleza formal. Las que podemos ver en la actualidad son reproducciones de las originales: cinco de éstas se encuentran en el Museo de la Acrópolis, a salvo de los rigores de la intemperie.

Si nos hemos levantado temprano, todavía nos quedará mañana suficiente para seguir disfrutando de la belleza de la antigüedad clásica ateniense. Una vez visitada la Acrópolis a ritmo pausado, como merece, es recomendable bajar por la cara sur para poder contemplar el Teatro de Dionisio, situado en la ladera oriental.

El teatro es más antiguo aún que los edificios antes mencionados, concretamente del siglo IV a.C., y en él fueron representadas en origen las obras de los más famosos autores griegos. Su gran tamaño (daba cabida a 17.000 espectadores) y sus magníficas proporciones lo convierten en uno de los lugares más impresionantes de la ciudad.

Rodeando la Acrópolis podemos contemplar otro espectacular recinto, en este caso para música, y que fue erigido ya en tiempos de la dominación romana. Se trata del Odeón de Herodes Atticus, construido en el año 161 d.C. Este bello escenario ha sido restaurado para acoger la representación de distintos espectáculos, en especial los pertenecientes al Festival de Atenas, que se celebran desde mayo hasta septiembre.

EL ÁGORA ANTIGUA

Si continuamos nuestro camino, llegando hasta la plaza de Thiseio, podremos continuar por la calle Adrianou y alcanzaremos otro punto imprescindible en nuestro recorrido: el Ágora antigua. Son los restos de la antigua plaza del Mercado, centro neurálgico de la vida de Atenas, y el corazón político, administrativo y comercial del mundo heleno. Es difícil encontrar un lugar en el que poder contemplar tantos restos de monumentos, edificios antiguos, esculturas y otros testimonios de la época clásica.

Uno de los templos mejor conservados de la antigüedad helena, el Templo de Efestos o Efaísto (siglo V, dedicado al dios del fuego), domina el Ágora con su bella presencia. Una recomendación: merece la pena dedicar parte de la mañana a visitar el curioso Museo del Ágora, en donde podremos disfrutar de la contemplación de una curiosa colección de objetos hallados entre las ruinas y retrotraernos en un momento al pasado griego. El Museo se encuentra alojado en la Stoa de Atalo, un edificio de dos plantas con galerías porticadas (las columnas de la planta inferior son de estilo dórico, y las de la superior, jónico), que probablemente en origen fue uno de los primeros centros comerciales del mundo. Se cree que alojaba 41 comercios y los atenienses acudían a él para comprar, conversar, reunirse o pasar el día, al igual que en las grandes superficies de la actualidad. Y eso que por aquel entonces no se había inventado el aire acondicionado para el verano.

Es más que probable que nuestra mañana de recorrido no de tiempo para más, y necesitaremos seguramente reponer fuerzas en alguno de los estupendos restaurantes atenienses. La zona de Plaka, situada al sur de la Acrópolis y al este del Ágora, puede ser el lugar ideal para ello: sus preciosas callejuelas, con casas erigidas en el siglo XIX, están repletas de tabernas típicas y tiendas donde podemos aprovechar para comprar recuerdos de la ciudad.

EL MUSEO DE LA ACRÓPOLIS

El intenso calor del verano, como hemos comentado antes, hace que a primeras horas de la tarde sea prácticamente imposible caminar por las zonas más interesantes de la ciudad. Pero si no queremos perdernos nada, entonces lo más aconsejable es dirigirnos a algún lugar cerrado provisto de agradable aire acondicionado, en el cual sigamos disfrutando de la antigüedad clásica.

El Museo de la Acrópolis, que con el Arqueológico es el más importante de la ciudad, se encuentra cerca de nuestro recorrido de la mañana, y en él podremos ocupar las primeras horas de la tarde ateniense. Para llegar hasta allí, basta con volver a coger la calle Adrianou y dirigirnos hacia el este, hasta el final de la vía. El Museo se encuentra frente al Teatro de Dionisio.

Se trata de un museo del siglo XXI, con instalaciones de audio y vídeo y un estupendo restaurante que los viernes abre hasta las 12 de la noche. La Galería de las Cuestas de la Acrópolis (con suelo de cristal que descubre las maravillas de la tierra excavada), la Galería Arcaica y la Galería del Partenón son sus tres partes fundamentales, en las que se exhiben las colecciones y los audiovisuales explicativos. La cafetería del museo, en la planta baja, muestra vistas de las excavaciones arqueológicas, mientras que el restaurante del segundo piso ofrece una maravillosa panorámica de la Acrópolis desde su terraza de 700 metros cuadrados. Los lunes está cerrado, y el horario de martes a domingo es de ocho de la mañana a ocho de la tarde.

EL ÁGORA ROMANA

Ya de nuevo en la calle, todavía quedan impresionantes edificios, restos y monumentos que contemplar en las cercanías de la Acrópolis. Por ejemplo, la Biblioteca de Adriano (junto a la plaza de Monastiraki), de la cual sólo se conservan algunos restos (eso sí, espectaculares, como todo en Atenas). Se trata de una gran biblioteca que el emperador romano Adriano mandó edificar allá por el año 130, aunque lo cierto es que no se descubrió hasta el siglo XIX. Del centenar de columnas de la galería y la estructura cuadrada se conservan en buen estado tan sólo un enorme muro y algunas columnas gigantescas.

La Biblioteca forma parte del Ágora romana, que se encuentra al oeste de la griega, de la cual hemos hablado anteriormente. Este Ágora fue construida entre los años 19 y 11 a.C. El monumento más llamativo de este lugar es sin duda la Torre de los Vientos, que en origen era un reloj monumental; otros puntos de interés son la Puerta de Atenea y la Columnata; en este Ágora es posible incluso contemplar restos de las antiguas letrinas públicas.

Curiosamente, en este Ágora fue construida posteriormente una mezquita que todavía se encuentra allí: la Mezquita de Fethiye, erigida en el siglo XV. Y ya que nos encontramos cerca, podemos aprovechar para regresar al Ágora griega y visitar la Iglesia de los Santos Apóstoles, uno de los dieciocho templos bizantinos de la ciudad. Esta encantadora iglesia del siglo XI fue restaurada por última vez en los años 50 del siglo XX, y en ella es posible contemplar restos de magníficas pinturas al fresco que datan del siglo XVIII.

El Ágora era un lugar sagrado, como testimonian numerosos santuarios. Allí se encontraban templos dedicados a los dioses olímpicos, a Hefestos (el Hefestión, uno de los edificios más espectaculares de la zona), a Zeus y a Apolo. También estaban los tribunales donde se celebraban juicios y donde condenó, entre otros, a Sócrates a pena de muerte por, según sus acusadores, corromper a los jóvenes e introducir dioses nuevos.

ATARDECER EN ATENAS

En un viaje de placer, aunque sea a una ciudad tan histórica como Atenas, también hay que dejar espacio para el callejeo, los aperitivos, las compras y el relax. Después de un día empapados en arte e historia, éste puede ser un buen momento para callejear un poco por las zonas más pintorescas que rodean a la Acrópolis. Sin embargo, nos resistimos a rematar la jornada sin acudir a contemplar el atardecer desde uno de los puntos con mejores vistas de la Acrópolis: la Colina Licabeto. Aunque se puede subir andando desde el barrio de Kolonaki, probablemente a estas alturas de la tarde agradeceremos la presencia de un cómodo funicular que nos llevará hasta el mirador; eso sí, nadie nos librará de las escaleras que hay que ascender para llegar hasta la parada. En esta colina, además de la Iglesia Ortodoxa de San Jorge, hay también un restaurante que puede ser el lugar perfecto para reponer fuerzas antes de la llegada de la noche.

DE NOCHE POR ATENAS

En Atenas la vida nocturna es animada y alegre, como corresponde a una ciudad que recibe turismo los doce meses del año. Desde la Plaza Koloniaku podremos dirigirnos a distintas zonas de ambiente para todos los gustos. Un secreto poco conocido: el barrio estudiantil de Atenas. Deberemos tomar el metro hasta la parada de Omonia, en dirección nordeste, hacia la colina Strefi. Responde al nombre de Exharia y es un lugar de lo más animado, lleno de terrazas en medio de edificios decorados artísticamente con grafittis. La ausencia de turismo aporta aún más encanto a este barrio, que puede ser todo un descubrimiento para degustar nuestra copa nocturna al tiempo que nos sumergimos en la auténtica noche ateniense.

Tampoco puede faltar una visita al barrio de Psiri, el más joven y bohemio de la ciudad. Por algo es conocido como el SoHo ateniense. Encantadores calles repletas de cafés, galerías de arte y restaurantes, desde donde podremos cenar contemplando unas vistas inigualables de la Acrópolis. Ahí es nada.

DE COMPRAS POR EL CENTRO DE ATENAS

Si nos levantamos temprano, podemos acudir a la Plaza Syntagma para contemplar a las diez de la mañana el Cambio de Guardia en el Parlamento Griego, una tradición similar a la de Londres. Aunque se hace todos los días, el de los domingos es el más espectacular. Los amantes de las compras pueden aprovechar la mañana para dirigirse a alguno de los mercadillos de la ciudad o a las calles más comerciales.

Encontramos distintos rastros en las calles Adrianou y Pandrosou (ropa y complementos militares de todo tipo); en el barrio de Plaka, cerca de la Acrópois, y en la Plaza Avyssinías. En cuanto a zonas de compras, toda la zona que va desde Monastiraki hasta la Plaza Syntagma, por las calles Ermou, Estadiou y Panepistimou, está plagada de lujosas tiendas y comercios. La zona asciende hasta Kolonaki, barrio glamouroso y chic de Atenas por excelencia. En esta zona podemos aprovechar para visitar una de las iglesias bizantinas más hermosas de la ciudad, la Iglesia Kapnikarea, que se cree data de mediados del siglo XI.

El resto de la ciudad tiene también lugares atractivos e interesantes que visitar. La Plaza Omonia es uno de los centros neurálgicos de Atenas y también una de las plazas más antiguas de la capital griega. Si llegamos hacia el mediodía, podemos aprovechar para comer o tomar un tentempié en alguno de los restaurantes o cafés que la atestan. La reconstrucción llevada a cabo en la plaza ha peatonalizado algunas partes, pero no es del gusto de todos; demasiado cemento tal vez.

MUSEO ARQUEOLÓGICO Y TEMPLO DE ZEUS

Para quienes, en lugar de compras y mercadillos, prefieran seguir disfrutando del arte y la historia, puede ser un buen momento para visitar el Museo Arqueológico Nacional y su magnífica colección de arte griego, romano y egipcio. Mucha atención al espectacular Zeus o Poseidón de bronce, de increíble belleza y dinamismo, que fue encontrado en el fondo del mar.

Tras visitar las enormes salas y el exterior del Museo, plagados de restos arqueológicos de todas las épocas, podemos volver a dirigirnos hacia la Acrópolis (en este caso es posible coger el metro y bajarnos en la parada del mismo nombre) para visitar el Templo de Zeus Olímpico. Se empezó a construir en el siglo VI a.C, pero no fue hasta el siglo II cuando fue completado, una vez más bajo el gobierno del emperador Adriano. Es el templo más grande de toda Grecia. De sus 104 gigantescas columnas originales, a día de hoy sólo se conservan 15, mientras que repartidos por el suelo de césped se ven pilares caídos, capiteles, fustes. En definitiva, un lugar que atestigua la grandeza del pasado y lo efímero de las construcciones humanas.

Y hablando de construcciones humanas, no podemos dejar Atenas sin visitar uno de los enclaves emblemáticos de la ciudad: el Estadio Panatenaiko (Archimidius, 42). En el año 1869 se comenzaron las excavaciones que sacaron a la luz las ruinas del estadio original, del año 330 a. C. Treinta años después se finalizó la reconstrucción del estadio, que acogió los primeros Juegos Olímpicos de la Edad Moderna. La entrada al Estadio (también conocido como Kalimarmaro) va acompañada de una ruta por el interior del lugar acompañada de una interesante audio-guía en español.

ATENAS VERDE

Nuestra última tarde en Atenas podemos aprovecharla para respirar un poco de aire fresco en plena naturaleza urbana. Alejándonos de los circuitos turísticos, nos acercaremos a los Jardines Nacionales, una amplia extensión verde de nada menos que dieciséis hectáreas que en un principio era conocida como Jardines Reales, hasta que en 1023 un decreto cambió su denominación.

Creados en la década de los 40 del siglo XIX por la reina Amalía (de ahí su nombre original), los jardines cuentan con más de 15.000 especies llegadas de todas partes del mundo. En sus estanques es posible contemplar tortugas y carpas; además, el pequeño museo de los Jardines y el mini-zoológico completan su indudable encanto. Las cafeterías y terrazas de los Jardines pueden ser el lugar ideal para el café de la sobremesa, en un ambiente relajado y acogedor. Y los amantes del deporte pueden aprovechar para recorrer sus senderos, que se extienden varios kilómetros, cómodamente en bicicleta.

EL PUERTO DEL PIREO

Saliendo de los Jardines Nacionales, puede ser un buen momento para coger el metro y llegar hasta la estación Piraeus, la última de la línea 1 y que conduce a los viajeros a un lugar mítico: el antiguo Puerto del Pireo, que hoy día acoge lujosas embarcaciones de todo el mundo. El lugar bien merece un paseo y una visita, para contemplar los espectaculares barcos que se balancean suavemente sobre el agua, amarrados a los pantalanes. En el Pireo también hay dos museos y varias terrazas y cafeterías, aunque los precios no son precisamente populares. Eso sí, siempre es posible callejear por las vías que se adentran desde el puerto hacia el interior para encontrar locales mucho más asequibles.

MUSEO DE ARTE CICLÁDICO

Los viajeros que se hayan quedado con las ganas de ver más arte y disfrutar de la belleza de la pintura y la escultura griega, pueden acercarse al Museo de Arte Cicládico (Neophytou Douka, 4). Sus colecciones permanentes cuentan con valiosas muestras de arte griego antiguo, objetos de la cultura de las Cícladas, artículos y representaciones de la vida cotidiana en la Grecia clásica, muestras de arte de la cultura chipriota. Además, en el atrio del museo se ubica un encantador y atractivo café donde relajarse tomando un refrigerio.

Otra opción es visitar el Museo Benaki (entre las plazas de Syntagma y Kolonaki), dedicado al arte griego en su totalidad: prehistórico, antiguo, de época romana, bizantino y del siglo XX. En este curioso museo también se pueden contemplar colecciones de juguetes, de arte copto, chino, precolombino e islámico. Tres edificios en total que albergan un museo de lo más completo.

YÁSAS, ATENAS

Una buena idea para quienes no se quieran perder nada durante esta visita relámpago a Atenas es coger el autobús turístico que recorre los lugares más importantes de la ciudad. Se trata de la línea 400, que pasa por veinte puntos de interés y permite a los viajeros subir y bajar del autobús durante todo un día con un billete que cuesta 5 euros, y que se compra en el autobús. El billete permite también usar el resto de las líneas durante el mismo día.

Los lugares por los que pasa el recorrido comprenden la Plaza Omonia, el Museo Arqueológico, el Cerámico (un cementerio antiguo situado al norte de la Acrópolis, de gran interés), Monastiraki, el mercado de Atenas, la Plaza Syntagma, Plaka, la Acrópolis y muchos otros puntos, terminando el recorrido en la misma Plaza Omonia. Eso sí, hay que tener en cuenta que las entradas a los monumentos y edificios no están incluidas en el precio del billete, pero desde luego es un medio de transporte muy práctico para poder visitar cómodamente lo más interesante de la ciudad, sin perderse.

Y para terminar, podemos cerrar con broche de oro nuestra escapada a Atenas contemplando las magníficas vistas que se obtienen desde la Colina de Ares (también llamada Roca del Areópago, un conjunto de rocas desde donde se obtiene la mejor vista de Atenas, especialmente al atardecer. Desde allí veremos cómo la luz dorada cubre la Acrópolis, el Ágora antigua y el Monte Licabeto. Quizás esta sea la mejor forma de despedirnos de Atenas, manteniendo el ocaso mediterráneo vivo en nuestros ojos.

¿BUSCAS OFERTAS DE HOTELES EN ATENAS? MIRA AQUÍ
NOMADEA | Ideas para escapadas y viajes de fin de semana desde 2008