Gijón en un fin de semana

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Gijón

La belleza de las ciudades cantábricas alcanza uno de sus puntos más intensos en la hermosa localidad asturiana de Gijón. Aunque esta ciudad cede a regañadientes la capitalidad a otra vieja dama, Oviedo, sigue siendo una urbe de gran importancia en la costa cantábrica, tan dinámica como cosmopolita, generadora de tendencias y cultura.

Gijón tiene algo que muchas ciudades españolas envidian: el mar, y una magnífica playa que con las mareas se extiende hasta casi el horizonte. Su centro histórico, ubicado junto al barrio pesquero de Cimadevilla, guarda secretos y sorpresas que es posible conocer caminando, sin necesidad de coger el coche en ningún momento. En este recorrido por la localidad asturiana daremos un repaso a los puntos más bonitos e interesantes de la ciudad: sus playas, sus monumentos, los centros de arte, las zonas donde tapear o disfrutar de la sidriña. La gastronomía y la cultura, con eventos como la famosa Semana Negra de Gijón, también tendrán lugar en nuestra escapada.

UNA ESCALERA HACIA EL CANTÁBRICO

Podemos comenzar nuestro recorrido de mañana desde un precioso lugar, el acceso más lujoso hacia el mar Cantábrico: La Escalerona. Este curioso nombre corresponde a la escalera monumental de principios del siglo XX, que se construyó cuando la afición por los baños de mar comenzó a ser popular en nuestras costas. Esta escalera se encuentra en la Playa de San Lorenzo, una de las dos magníficas playas que disfruta la ciudad; de hecho, es la más grande de las dos y por este motivo recibe el nombre de La Playona.

La Playa de San Lorenzo está en la parte este de la ciudad, a la izquierda del Cerro de Santa Catalina, la península que se encuentra en el centro de la costa de Gijón. En ella es muy característica la presencia de las casetas de baño de tela, que nos retrotraen a los bañistas de principios de siglo y que alegran la playa con sus franjas multicolores. Junto a la playa se sitúa el famoso Paseo del Muro, que la recorre de punta a punta partiendo de la Iglesia de San Pedro hasta la senda costera del Cervigón, situada en el extremo este. Esta senda es un precioso recorrido de unos dos kilómetros por el borde del mar, una prolongación del Paseo del Muro que llega hasta otras playas menos conocidas, como Peñarrubia o el Rinconín.

CIMADEVILLA, EL BARRIO DE LOS PESCADORES

Desde este punto podemos dar un paseo a lo largo de la playa y disfrutar de la maravillosa vista del mar Cantábrico, bien embravecido y oscuro en temporada invernal, bien tranquilo y azul en verano. Después volveremos sobre nuestros pasos para comenzar nuestra visita al casco antiguo de Gijón desde un lugar emblemático: la Plaza de Jovellanos, donde está el Museo Casa Natal de este personaje, fundamental en el desarrollo cultural y económico de la ciudad. Nos encontramos ya en el Barrio de Cimadevilla, zona pesquera en origen y que actualmente constituye el casco antiguo y centro histórico de Gijón.

Cuesta el Cholo, en Cimadevilla Es un lugar perfecto para pasear y recorrer las antiguas calles, de origen romano, pero también para disfrutar de unas deliciosas sidras en los bares de las casas de pescadores que dan al mar y a la bella playa de Poniente. Nos encontramos en la zona conocida como Campo Valdés, donde podremos disfrutar de la contemplación de la Iglesia de San Pedro. En este lugar se ubica uno de los puntos más interesantes de la ciudad antigua: las Termas Romanas, justo debajo del templo y en donde hay un museo muy interesante, con audiovisuales explicativos. Otro de los puntos más llamativos del casco antiguo es la Torre del Reloj, desde cuya cima podremos contemplar una fantástica panorámica del barrio de Cimadevilla.

Es el momento de subir por detrás de la Torre del Reloj para dirigirnos a la plaza de Arturo Arias, la más grande de Gijón y que es uno de los puntos más auténticos y animados del barrio. En ella todavía se conservan casas típicas de pescadores, y con el buen tiempo es centro de reunión de muchos amantes de la diversión y el relax, que disfrutan en ella de las sidras, las tapas y la buena compañía.

Junto a esta plaza se encuentra otro espacio amplio llamado La Corrala, un patio de vecinos abierto al paso de los transeúntes en el cual llama la atención la Casa de los Alvargonzález, edificio de piedra y madera que actualmente es una fundación cultural. Regresando hacia la Plaza de Jovellanos, desde este punto podemos desplazarnos hasta los Jardines de la Reina, desde donde obtendremos una panorámica insuperable del Puerto Deportivo, antiguamente conocido como el Muelle y que en su momento fue el puerto comercial de la ciudad. El Puerto Deportivo cuenta hoy día con la Bandera Azul por sus excepcionales instalaciones, y dar un paseo por los pantalanes contemplando las bellas embarcaciones es un auténtico placer.

Las modernas instalaciones no están reñidas con la historia; de hecho, la Antigua Rula (edificio que antaño albergaba la lonja de pescadores) actualmente está rehabilitado y acoge servicios como la atención al usuario, la aduana o la capitanía de marina, además de hacer las funciones de sala de exposiciones.

GIJÓN SEÑORIAL

Quizás sea una buena idea detenernos para disfrutar de unas tapas de cabrales, paté de oricios, chorizo a la sidra., y por supuesto, de unos culines de la famosa sidra asturiana (aunque también tenemos la opción de disfrutar de una buena comida en alguno de los muchos restaurantes repartidos por el centro histórico de la ciudad).

Una buena opción es acudir a sidrerías típicas, como por ejemplo la Sidrería Globo, una de las más afamadas de la ciudad y que se encuentra en la calle San Bernardo. Una vez repuestas las fuerzas, podemos continuar nuestro recorrido por la parte más antigua de Gijón. Ahora nos encaminaremos a la Plaza del Marqués, antiguamente llamada de La Barquera por la presencia de una capilla con este nombre que actualmente ha desaparecido. La estatua que vemos en su centro corresponde al famoso Don Pelayo, primer rey asturiano y símbolo de esta comunidad.

En esta plaza llama la atención un gran palacio con apariencia de castillo medieval (aunque en realidad es de época barroca). Se trata del Palacio de Revillavigiedo. Tras haber sido profusamente restaurado, en 1991 el palacio se abrió de nuevo como sede del Centro Cultural Cajastur. Actualmente se realizan en él exposiciones temporales, cursos y también hay representaciones teatrales. Al edificio del Palacio de Revillavigiedo está adosada la Colegiata de San Juan Bautista, donde es posible disfrutar de estupendos conciertos de música clásica a lo largo de todo el año.

Desde este punto, y dirigiéndonos hacia el sur de la ciudad, tomaremos la calle de Begoña para llegar a los Jardines del mismo nombre. Antiguamente esta zona era un cerro conocido como Alto de Begoña, y actualmente es una zona verde de recreo. En esta zona se ubican también el Teatro Jovellanos y la Iglesia neoclásica de San Lorenzo.

CHILLIDA JUNTO AL MAR

Pero para parques famosos y espectaculares, lo mejor es dirigirse hacia uno de los puntos más atractivos de la ciudad y que ningún viajero se debe perder: el Cerro de Santa Catalina, situado en la península que separa las playas de San Lorenzo y de Poniente. Además de la belleza natural del lugar, que se yergue orgulloso frente al Cantábrico abierto, este parque es famoso porque en él se alza la escultura Elogio del Horizonte, de Eduardo Chillida.

Se trata de una gran escultura de hormigón con las líneas clásicas del estilo del escultor vasco, cuya estilizada desnudez resulta sobrecogedora e impresionante. Pero más impresionante aún es el sonido que se escucha cuando nos colocamos dentro del semicírculo: la estructura está pensada para recoger el sonido del mar y reproducirlo, como si nos encontrásemos dentro de una gigantesca caracola. Si bien cuando fue erigida la escultura constituyó una fuente de polémica (los gijonenses le colocaron un divertido e irónico mote: el W.C. de King Kong), hoy día es sin duda uno de los símbolos más conocidos y queridos de la ciudad.

Descendiendo el Cerro de Santa Catalina llegaremos a la Playa de Poniente, una playa moderna y artificial creada en 1990. El arenal se extiende a lo largo de medio kilómetro, y su ubicación junto al Barrio de Cimadevilla y al Puerto Deportivo le otorga un encanto indiscutible, a pesar de ser más pequeña que su vecina San Lorenzo.

ARTE EN LA UNIVERSIDAD

A partir de este momento se impone una visita a alguno de los puntos más alejados del centro de la ciudad, como por ejemplo la Universidad Laboral, que actualmente se ha reconvertido en un ambicioso proyecto: Laboral Ciudad de la Cultura. Este lugar ha sido el resultado de la reconversión de la antigua Universidad Laboral de Gijón.

LABoral Centro de ArteEn sus instalaciones encontramos uno de los centros de arte de vanguardia más importantes de la zona cantábrica y tal vez de todo el país: LABoral Centro de Arte, un dinámico espacio dedicado al arte más rabiosamente vanguardista. El recinto también acoge una de las sedes de la Universidad de Oviedo, el Teatro de la Laboral, un Paraninfo y una Iglesia (espectacular estructura destinada a funciones religiosas, culturales y artísticas, con una cúpula que merece la pena contemplar desde el interior), el Café de la Laboral (desde el que se accede al Paraninfo por una curiosa escalera de caracol, y que cuenta con vistas a los Jardines), y otras instalaciones.

Lo primero que llama la atención cuando llegamos Laboral Ciudad de Cultura es sin duda la famosa Torre de la antigua universidad. Tiene 130 metros de altura y en su cima hay un mirador desde el que se obtiene una impresionante vista del recinto y del paisaje que lo rodea.

COMER EN GIJÓN

La gastronomía tiene un importante lugar en Gijón, al igual que en resto de Asturias. Y es que por muy poco dinero es posible comer mejor que bien, con productos de primera calidad y raciones abundantes. Y por supuesto, siempre atendidos con la profesionalidad y la hospitalidad que se han convertido en un santo y seña de los asturianos.

Una de las opciones más populares es acudir a las típicas sidrerías, donde los camareros tiran la sidra para romperla en el borde del campanu (vaso de boca ancha), de forma que se genere espuma. La sidra se bebe en culines, pequeñas cantidades que se beben de un trago, reservando un poco para tirarla por el punto por el que se ha bebido y así limpiar el vaso para que lo utilice el siguiente bebedor. Es, pues, una bebida para disfrutar en compañía, tan alegre como deliciosa.

Las sidrerías suelen ofrecer también exquisitas raciones de los quesos de Asturias (el famoso cabrales o variedades menos conocidas, como el afoga'l pitu, un queso picante), oricios (erizos de mar: cocidos enteros o en paté, en revuelto.), chorizos a la sidra, sardinas y muchas otras delicias de la tierra. Cerca del Parque de los Pericones, al sur del casco antiguo, se encuentra el popular "barrio de la sidra", en el que encontraremos locales típicos como El Llabiegu (calle Ribagorza) o la Sidrería Nava (Plaza de la Serena) donde podremos experimentar el auténtico sabor de la sidra asturiana bien tirada, y degustar delicias en forma de tapas y raciones.

Por otra parte, en los restaurantes que ofrecen menús tradicionales encontramos las exquisitas especialidades de la gastronomía asturiana, como las fabes en sus varias versiones, las cebollas rellenas, el bonito en rollo, el pixín (rape).

Y quienes busquen alta cocina a buen precio puede optar por adquirir el Bono Gijón Gourmet en algún punto de información turística. Se trata de un bono que permite disfrutar de un menú degustación en varios restaurantes con Estrellas Michelín de Gijón, por un precio más que asequible.

En Asturias los restaurantes típicos reciben el nombre de "chigres", y algunos como por ejemplo Casa Justo, todo un clásico en la calle Hermanos Felgueroso, ofrecen menús para todos los bolsillos con una estupenda relación calidad/precio. Para comer una buena fabada en Cimadevilla, nada mejor que acudir a El Lavaderu; y también hay opciones de alto nivel como la que ofrece Casa Zabala, en la calle Vizconde de Campogrande, y su cocina clásica actualizada.

GIJÓN, CIUDAD CRIMINAL

No podemos dejar la bella ciudad de Gijón sin hablar de una de las actividades culturales más famosas y emblemáticas de las que se celebran en la ciudad: la Semana Negra.

Este evento tiene lugar a finales del mes de julio, y reúne en la ciudad a miles de amantes de la literatura y el cine de gángsters, misterio, asesinato e intriga. En las últimas ediciones también han tenido cabida la ciencia-ficción, la fantasía e incluso la novela histórica. Las actividades culturales que dieron origen a estas jornadas se han ampliado por la popularidad del evento, y actualmente se ha convertido en un acontecimiento turístico de primer orden, jalonado por conciertos, mercadillos, ofertas en bares y restaurantes, representaciones teatrales.

Es tal el arraigo de este evento, que más de un millón de visitantes han acudido a Gijón en las últimas ediciones de la Semana Negra.

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