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De museos por Amsterdam

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De museos por Amsterdam

Ámsterdam es la ciudad con mayor cantidad de museos por metro cuadrado del mundo. Con eso esta todo dicho. El arte tiene un protagonismo esencial en esta ciudad: no en vano muchos de los más grandes artistas de todos los tiempos nacieron y desarrollaron su arte en Holanda.

Desde los antiguos flamencos como Van Dyck, pasando por el grandioso Rembrandt y llegando al siglo XX con el famosísimo y desdichado Van Gogh, no cabe duda de que este país ha dado al mundo algunas de las primeras figuras en lo que a pintura se refiere. En este sentido, se agradece que los mejores museos de arte de la ciudad estén concentrados alrededor de una explanada: la Museumplein, una gran zona verde ubicada fuera del cinturón de canales de Ámsterdam, en pleno barrio residencial, donde está situado el famoso letrero gigante que reza I amsterdam (foto obligada para los amantes de la capital holandesa). Los tres mejores museos de arte de la ciudad se ubican en este punto: el Rijksmuseum, el Museo de Van Gogh y el Stedjelik Museum.

El Rijksmuseum es una gran pinacoteca con obras fundamentalmente del Siglo de Oro holandés. En él se pueden ver magníficos cuadros de maestros como Rembrandt (sobre todo, su famosísimo lienzo "La Ronda de Noche"), Rubens o Vermeer. Atención a los precios, porque la entrada cuesta unos doce euros (en los otros dos museos oscila entre los 10 y los 14 euros) y es mejor ir preparado. Sin embargo, los amantes del arte seguro que estarán más que dispuestos a abonarlos, dada la gran calidad de las colecciones.

Sin duda el más popular de los tres museos es el Museo Van Gogh, donde se puede contemplar la mayor parte de la obra del genial artista, que curiosamente (sobre todo teniendo en cuenta los precios que alcanzan sus cuadros hoy día) sólo vendió un cuadro durante toda su vida, y encima fue a su hermano. El Stedelijk Museum, por su parte, muestra una magnífica colección de arte de vanguardia en la que es posible contemplar obras de maestros ya clásicos como Picasso o Chagall, pero también obras de lo más contemporáneas. Mucha atención al arte cinético, con increíbles aparatos motorizados a cargo de artistas tan importantes como Jean Tinguely.

Antes hemos hablado de Rembrandt, concretamente en Jodenbreestraat, 4 encontraremos uno de esos museos que tanto abundan en Ámsterdam: el Rembrandthuis o Museo Casa Rembrandt. Se trata de la casa donde el famoso pintor holandés vivió entre 1639 y 1658, y en ella es posible recorrer las distintas estancias y ver cómo se vivía en Ámsterdam en la época. Rembrandt pintó en esta vivienda algunos de sus cuadros más famosos, algunos de los cuales se encuentran allí expuestos. La cocina es digna de visitarse, para ver (por ejemplo) la cama en la que dormía la cocinera, literalmente metida en un armario. También hay un taller de grabado con una espectacular prensa, el estudio donde el pintor daba sus clases y una colección de objetos curiosos que el artista recopiló a lo largo de su vida.

Para quienes quieran visitar un museo muy especial, aunque sólo sea por el espectacular edificio que lo alberga, el Museo de la Ciencia NEMO (situado en los muelles, concretamente en Oosterdok, 2) puede ser el lugar ideal. El edificio simula un gran barco de color verde cobre, situado en el agua, y el interior está plagado de actividades interactivas, perfectas sobre todo para niños y adolescentes. También tiene zonas dedicadas a adultos, con información sobre todo tipo de tecnología aeronaval. Además, la ubicación del NEMO es perfecta para luego darse un paseo por los muelles. Y ahora, un secreto: quienes visiten Ámsterdam entre junio y septiembre podrán disfrutar de una magnífica "playa" en la azotea del museo, con sus tumbonas y sus maravillosas vistas. El lugar perfecto para relajarse, sin duda.

Uno de los museos más originales de Amsterdam es el Museo de la Marihuana (The Hash Marihuana-Hemp Museum; Oudezijds Achterburgwal, 148), inaugurado en 1985 y que cada año es visitado por la friolera de 75.000 personas. En su interior se da un exhaustivo repaso a la historia de estas sustancias y su impacto social a lo largo de las décadas. En el museo también se ofrece información a quien la solicite sobre los mejores coffee shops, los precios y las calidades de la marihuana en la ciudad.

Otro museo de lo más peculiar (tanto, que no se llama museo sino "experiencia") es el Heineken Experience (Stadhouderskade, 78). Ubicado en lo que antaño fue la fábrica de cerveza más importante de Ámsterdam, hoy día la productora de cerveza holandesa más famosa del mundo ofrece en sus instalaciones toda una experiencia para quienes las visiten. Desde un recorrido en cinta transportadora para saber cómo se "siente" una botella de cerveza a lo largo de su producción, hasta la visita a las distintas salas o la prueba de diferentes cervezas, es una excelente manera de sumergirse en el mundo de una de las bebidas más antiguas y populares del planeta.Con la entrada, los visitantes reciben tres bebidas (cerveza o refrescos) y un obsequio.

Más museos raros: el Museo del Sexo (El Templo de Venus, en la calle Damrak) se encuentra en pleno Barrio Rojo, muy próximo a la plaza Dam. Es el más antiguo del mundo en su estilo y ofrece un detallado recorrido por la historia del erotismo a lo largo de los siglos. Figuras eróticas, representaciones, reproducciones y muchos objetos curiosos forman parte de su colección. Para terminar, también hay otro museo más que llamará la atención de muchos viajeros: el Museo de la Tortura (calle Singel, 449). Plagado de máquinas inquietantes y terribles, y con imágenes que no dejan lugar a dudas sobre su utilización, recomendado sólo para estómagos fuertes.

Aunque no se trata de museos propiamente dichos, hay otros lugares que pueden resultar interesantes, como los talleres de diamantes (antes de la II Guerra Mundial, Ámsterdam fue el centro de producción de diamantes de todo el planeta, siéndolo actualmente la ciudad de Amberes) o fábricas como la de Gassan Diamonds, donde hay visitas gratis de 30 minutos que terminan con una copa de champán (y, lógicamente, con la posibilidad de adquirir alguna piedra con cierto descuento).

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