NOMADEA > AMSTERDAM

Ámsterdam tiene más canales que Venecia, más puentes que París y más cafés que Viena y es una de las mecas de los nómadas urbanos. Una ciudad maravillosa para recorrer a pie, y cuya curiosa configuración (plagada de sinuosos canales y bellísimas exclusas) convierte cualquier recorrido por sus calles en una sorpresa constante.
En Ámsterdam podemos encontrar los museos más curiosos del mundo (el de Van Gogh, sí, pero también el de la tortura o el del sexo), la marcha más animada (con permiso de los países mediterráneos) y los barrios con más morbo de toda Europa. Visitar el famosísimo Barrio Rojo o dar una vuelta por los célebres coffee-shops de la ciudad son toda una experiencia.
Pero Ámsterdam es mucho más que eso. Además de una ciudad vibrante y hermosa como pocas, en Ámsterdam encontraremos magníficos museos con arte antiguo o rabiosamente contemporáneo, mercados de flore, casas flotantes, hermosos molinos y preciosos pueblos pesqueros a un tiro de piedra de la capital.
Una ciudad que es una experiencia en sí misma, y que si la visitamos en una escapada de fin de semana nos dejará con ganas de volver. Así que, ¿por qué no hacemos un recorrido básico para saber qué ver y hacer en Ámsterdam?
LA CIUDAD DESDE EL AGUA. Sólo hay una vez para una primera impresión, así que tal vez la mejor idea para empezar nuestro día en Ámsterdam sea dando un paseo en barco por los canales. A primera hora del día no hay aglomeraciones. La mayoría sale frente a la Estación Central (Centraal Station). Alguno permite bajar y subir varias veces en el día. Con la tarjeta I amsterdam Card hay tres compañías que ofrecen el recorrido de forma gratuita. El Museumboot es un barco que nos acercará a los principales puntos turísticos de la ciudad (tiene cinco paradas cerca de los principales museos y atracciones). El billete diario incluye viajes ilimitados, descuentos en los museos y cuesta 18,50 euros. The Canal Bus es otra compañía que ofrece trayectos aproximadamente cada media hora, y que recorre los principales atractivos turísticos de la ciudad.
COLOR TULIPÁN. Cuando nos hayamos cansado de dar vueltas por los canales, debemos aprovechar la parada cercana al célebre y atractivo Bloemenmarkt o Mercado de las Flores (Singel esquina con Rokin) para dar una vuelta por este insólito mercado flotante, formado por una serie de embarcaciones que descansan tranquilamente amarradas en el canal Singel, entre Muntplein, la torre Munttoren y Koningsplein. Este mercado se viene celebrando todos los días desde el siglo 1860, y además de disfrutar del gran colorido y animación de los puestos, en él es posible adquirir, además de los típicos tulipanes, todo tipo de bulbos y semillas (incluso las de marihuana, cuyo comercio es legal), y también otros objetos de regalo inspirados en el mundo de las flores. Cuidado con los carteristas en esta zona.
Junto al mercado, la torre Munttoren se alza como superviviente de las puertas que protegían la ciudad en el siglo XV;. Formaba parte de una puerta de la ciudad que se quemó en 1619. Tras un incendio fue reconstruida en el siglo XVII en estilo renacentista y de esa época es el reloj y el carillón de campanas, que suena cada cuarto de hora y los sábados entre dos y tres de la tarde se puede escuchar un concierto. Los alrededores del Bloemenmarkt son el lugar perfecto para descansar en alguno de los animados cafés y contemplar los originales edificios que lo rodean.
EL CASCO VIEJO. Desde allí nos acercaremos paseando hasta la mítica Plaza Dam, el mejor punto de la ciudad para empezar a descubrir el casco histórico de Ámsterdam. La plaza alberga el Monumento Nacional (en forma de obelisco) y el Palacio Real. Casi nada. Lo mejor en esta zona es dejarse llevar, sin prisas ni rumbo fijo, para disfrutar de las preciosas callejuelas, los edificios llenos de color y encanto, los increíbles canales con sus puentes y sus esclusas (el más antiguo data de 1670) y el ambiente juvenil y cosmopolita de Amsterdam.
Una vez que le hayamos tomado el pulso a la zona vieja de la ciudad, podemos ir en busca de lugares de interés: por su cercanía a la plaza Dam podemos empezar por la Casa de Anna Frank (Prinsengracht, 267). Un lugar tan escalofriante como evocador, ya que se trata del escondite donde se ocultaron la niña y nueve refugiados más (su familia, la familia Pel y un dentista) durante dos años, intentando escapar de la persecución de los nazis. Allí fue donde Anna escribió su célebre diario, cuyo título original fue Het Achterhuis (La casa de atrás). En la casa se pueden ver los lugares donde se escondían los refugiados, detrás de una réplica de la estantería que en origen ocultaba el hueco. También se conservan los recortes de cine que la propia Anna Frank colgó en las paredes.
La Casa de Anna Frank se encuentra muy cerca de la Plaza Westermarkt (Mercado del Oeste), cuyos monumentos más célebres son la iglesia de Westerkerk y muy especialmente el Homomonument, un monumento dedicado a los homosexuales que fueron víctimas del nazismo. Se trata del primer monumento en homenaje a la comunidad gay que fue erigido en todo el mundo. En el lado este también se encuentra el Westertoren, dedicado a la memoria de Anna Frank. Además, se cuenta que por la plaza está enterrado el cuerpo del mismísimo Rembrandt, pero lo cierto es que nunca se ha encontrado.
LA CIUDAD DE LOS MUSEOS. Ámsterdam es la ciudad con mayor cantidad de museos por metro cuadrado del mundo. Con eso esta todo dicho. El arte tiene un protagonismo esencial en esta ciudad: no en vano muchos de los más grandes artistas de todos los tiempos nacieron y desarrollaron su arte en Holanda.
En Amsterdam hay tres museos que son visita obligada: el Rijksmuseum, con obras fundamentales del Siglo de Oro, el Museo Van Gogh, el más popular de la ciudad, y el Stedjelik Museum, el mejor museo de arte contemporáneo de la ciudad. Todos estos museos están concentrados alrededor de la Museumplein, una gran explanada verde situada fuera del cinturón de canales de Amsterdam. Por cierto, a dos pasos de Museumplein se encuentra Vondelpark, el parque más grande de la ciudad y auténtico pulmón verde de Ámsterdam. Diez millones de personas lo visitan cada año para hacer footing, pasear con el perro, patinar o simplemente tumbarse en el césped para reponer fuerzas.
Los amantes de la pintura de Rembrandt tienen cita obligada en el Rembrandthuis o Museo Casa Rembrandt, donde el pintor vivió y creó alguna de sus obras más famosas. Y quienes quieran visitar un museo de lo más especial deberán acercarse hasta el Museo de la Ciencia NEMO, situado en los muelles de la ciudad. Si quieres ampliar la información, échale un vistazo a nuestro artículo sobre los museos de Amsterdam.
LOS MERCADOS. Que no cunda el pánico, que no se trata de los famosos mercados asociados a la crisis. Son mucos los viajeros a los que les gusta visitar los mercados callejeros de Ámsterdam, algunos de ellos verdaderamente hermosos y especiales, como por ejemplo el Dappermarkt, sin duda el mejor de Holanda (y de acuerdo con la revista National Geographic, el octavo mejor mercado callejero del mundo) y que se encuentra al este de la ciudad. Es el lugar perfecto para comprar un regalo o probar algún producto local, como el famoso queso holandés. Está en la calle Dapperstraat y abre de lunes a sábado.
En Waterlooplain se pueden encontrar reproducciones de antigüedades y objetos de lo más curioso, mientras que en Albert Cuyp el protagonismo es para la comida, el arte y la moda. En la plaza de Spui se organiza también un mercado de arte (Art Plein Spui), donde los artistas venden directamente sus obras; y para comprar alimentos orgánicos y ecológicos, los sábados por la mañana el lugar perfecto es el Boerenmarkt (Noordermarkt, 1015 MV).
Ojo: si nuestra escapada es de fin de semana y sólo tenemos el sábado y el domingo para visitar Ámsterdam, debemos tener en cuenta que muchos de estos mercadillos abren sólo de lunes a sábado (incluso algunos cierran el sábado por la tarde) por lo que deberemos cambiar la planificación.
LA CALLE MÁS ESTRECHA DEL MUNDO. Si ya consideramos que hemos visto suficiente arte, quizás sea el momento de callejear un poco más y ver algunos de los lugares más curiosos de la ciudad. Por ejemplo, si nos llegamos hasta la calle Singel, en el número 7 encontraremos la calle más estrecha del mundo: apenas es más ancha que la puerta que tiene en frente. Sin embargo, en realidad se trata de la parte trasera de la vivienda, que por delante tiene una entrada bastante más espaciosa. Siguiendo el curso del río Amstel (sí, sí, el que da nombre a la cerveza) llegaremos hasta el Magere Brug (Puente Estrecho), el puente más célebre, fotografiado y antiguo de la ciudad, que data de 1670.
EL RINCÓN MÁS BELLO DE AMSTERDAM. El comienzo de la tarde puede ser el momento perfecto para conocer la zona de Begijnhof Singel, más conocida como el Patio de Begijnhof y que se considera con justicia uno de los rincones con más encanto de Amsterdam. Se accede a él desde la Plaza Spui, donde se alza una pequeña estatua llamada Het Lieverdje, que representa a la juventud de Ámsterdam, a través de dos entradas y es el barrio residencial más antiguo de la ciudad, ya que data de 1475 (y está magníficamente conservado). El bullicio y la animación de Ámsterdam quedan perfectamente compensados por la tranquilidad que se disfruta en este lugar.
Fue fundado en el año 1346 para servir de residencia a las beguinas, mujeres solteras o viudas que decidían dedicar su vida a la oración. No eran monjas exactamente, aunque algunas tomaban los votos temporalmente hasta que decidían abandonar el lugar. Muchas de las viviendas continúan siendo hoy día residencia de mujeres mayores o de estudiantes. Recorrer el Begijnhof es como internarse en un pequeño pueblo dentro de la ciudad, y allí podremos contemplar la Engelse Kerk (Iglesia Inglesa ), del siglo XIV y que fue iglesia clandestina en la época de la persecución del catolicismo por parte de los protestantes. También se encuentra allí la casa de madera más antigua de Ámsterdam, del año 1475. El Patio puede visitarse entre las 8 de la mañana y las 5 de la tarde.
COFFEE SHOPS & Co. Saliendo ya de la tranquilidad del Begijnhof, quien quiera darse una vuelta por lo más cosmopolita y alternativo de la ciudad hará bien en dirigirse a la zona de Leidseplein. La propia plaza, que se construyó en el siglo XVII como "aparcamiento" para los carros que llegaban de las afueras (de forma que sus conductores pudieran acceder a la ciudad a pie), es uno de los puntos de animación nocturna y diurna más conocidos de Ámsterdam.
En la plaza, además de cafés y restaurantes de todo tipo, se encuentra el Casino y el Teatro Lido. La presencia de artistas callejeros aporta a esta plaza su atractivo ambiente: comefuegos, mimos, músicos, juglares. Sobre todo al atardecer, la Leidseplein se convierte en un lugar mágico lleno de juventud y "buen rollo". En los alrededores de la plaza se distribuyen los barrios más alternativos, y para quienes quieran vivir nuevas experiencias quizás sea el momento de entrar en algún coffee shop.
Estos establecimientos son toda una institución en la ciudad: son lugares donde sólo es posible almacenar un tope de hasta 500 gramos de drogas blandas (marihuana o hachís). No está permitida la venta a minoristas ni, por supuesto, la venta o consumo de drogas duras. Algunos de ellos ni siquiera venden alcohol. De entre los diez mejores coffee shops de Ámsterdam, siete de ellos se encuentran en pleno centro: el Dampkring en la calle Handboogstraat (que, por cierto, cuenta con una excelente vida nocturna), el Bluebird en Antoniesbreestraat, el Anytime en Spuistraat. Es cuestión de caminar, buscar, comparar y descubrir. Por cierto, en las inmediaciones de la Rembrandtplein hay también varios coffee shops, y además es centro del ocio nocturno de la juventud de Ámsterdam.
EL BARRIO ROJO. Y si hablamos de experiencias nocturnas, por supuesto no podemos dejar pasar una de las más famosas de la ciudad: una visita al mítico Barrio Rojo (Rooze Burt en holandés, Red Light en inglés). Se encuentra muy cerca de la plaza Dam y es famoso por los escaparates iluminados con luces rojas (que dan nombre al barrio) en los cuales se exhiben las prostitutas. Se trata de una zona famosa por su liberalidad, tanto en cuanto a tolerancia sexual como en lo que respecta a drogas o diversidad.
La regulación de la prostitución en Holanda permite a las trabajadoras la libre práctica de su actividad; de hecho, las prostitutas pagan impuestos y declaran a Hacienda, como cualquier otro profesional liberal. Los negocios abren de día y de noche y las calles son de libre circulación para todo el mundo, sea cual sea su edad. Si queremos rematar la noche en este barrio con unas cervezas y ambiente animado, podemos dirigirnos a la calle Warmoestraat, plagada de bares, locales y diversión.
MOLINOS HOLANDESES. Quienes busquen la característica estampa de los famosos molinos holandeses tendrán que conformarse con dos: el molino de Gooyer (Funenkade, 5), actualmente residencia privada y que es el más antiguo de la ciudad (de 1725), y el de Sloten (Akersluis, 10), que se abre al público y sigue en funcionamiento, accionado por las aguas de un canal. Y para terminar nuestra visita, la mejor de las vistas al anochecer: cerca de la Rembrandtplein hay un puente desde el cual es posible contemplar nada menos que otros quince puentes sobre los canales. Para visualizar esta hermosa panorámica hay que colocarse en la esquina entre las calles Reguliersgracht y Herengracht, concretamente en la acera de los impares: a nuestra espalda quedarán las plazas Thorbeckeplein y Rembrandtplein. Sólo hay que esperar a que se enciendan las luces que iluminan los puentes, para obtener la mejor de las imágenes de esta bellísima ciudad.


