Altea, azul mediterráneo

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Altea

Si nos llevaran con los ojos tapados hasta el centro de Altea y allí nos quitaran la venda, podríamos jurar que nos encontramos en alguna de las Islas Griegas. El blanco y el azul se imponen en esta preciosa localidad situada a media hora de Alicante y a poco más de una hora de Valencia. En el corazón de la Costa Blanca, Altea es perfecta para una escapada romántica de fin de semana.

QUÉ VER EN ALTEA

Todo en este pequeño pueblo incita al relax, a perderse por sus callejas de casas blancas mientras aspiramos el olor a azahar y a brisa marina. Un magnífico punto de partida para nuestra ruta es la calle San Miguel, repleta de tiendas con encanto: de alimentos, de artesanía, de ropa. para acabar desembocando en la plaza de la Iglesia, con sus torres rematadas en hermosas cúpulas de azulejo azul. Desde allí bajaremos por calles empedradas y escalonadas, flanqueados por fachadas encaladas, hasta la playa de Altea, junto al barrio de pescadores. En su paseo marítimo se concentra mucha de la actividad y el ambiente de este pequeño pueblo alicantino.

Tal es la belleza de Altea que es común, en nuestro deambular por sus callejas empinadas, toparnos con pintores y fotógrafos que intentan plasmar la luz de este rincón del Mediterráneo. Porque no debemos olvidar que Altea es una localidad marítima, por lo que además de disfrutar su núcleo urbano podremos relajarnos en sus playas de arena fina. Artistas como Josh Rouse, han establecido su hogar en este pueblo alicantino. De hecho, este cantautor nacido en Nebraska, grabó en Altea el videoclip de su famoso tema Quiet town (pueblo tranquilo), título que define perfectamente a esta localidad.

Además, los más inquietos tienen a tiro de piedra la marcha nocturna de Benidorm, el encanto de Alfaz del Pí (y su festival de cine) o la majestuosidad del Peñón de Ifach.

COMER EN ALTEA

Una escapada no está completa si no comemos como es debido. Altea nos brinda varios locales donde podremos dar rienda suelta a nuestra pasión gastronómica. La Claudia (Santa Bàrbara, 4), local que elabora cocina mediterránea de calidad con unas vistas impresionantes; El Canonge (Calle Mayor, 1), junto a la iglesa, es un italiano que se ha convertido rápidamente en uno de los sitios más valorados de Altea, tanto por su comida como por su terraza; muy cerca de allí está el Oustau (Calle Mayor, 5), restaurante coqueto con cocina de corte tradicional, donde es conveniente reservar, sobre todo en verano; y La Capella (Sant Pau, 1), famosa por sus cocas a la llumá (masas sobre las que se colocan productos caseros para introducirlas después en un horno de leña) y sus arroces.

Arroces que no podemos dejar de tomar si estamos en Alicante. Otra magnífica opción para probarlos es Casa Pepa (Partida de Pamís, 7-30), que en realidad no está en Altea sino en Ondara, el pueblo vecino, en mitad de un campo de naranjos y olivos. Sus arroces son atrevidos y exquisitos: de perdiz roja con setas, de bogavante, o uno de sus preferidos, el de sepia, coliflor y rúcula. En julio y agosto sólo sirven cenas. Y para los amantes de la Guía Michelín: Casa Pepa cuenta con una de sus famosas estrellas.

Los carnívoros también tienen su particular paraíso gastronómico en Altea. Ca Joan (Partida La Olla, 146) es uno de los mejores asadores del país. A quinientos metros de la playa y a la parrilla de carbón, como mandan los cánones, podremos disfrutar de carnes más excelsas, porque Ca Joan es de los pocos restaurantes que cuentan en su carta con auténtica carne de vaca y buey gallegas, sometidas a distintos procesos de maduración para ser degustadas en su punto óptimo.

DORMIR EN ALTEA

Si además de comer bien nos alojamos en un hotel con encanto, para qué queremos más. Recomendamos La Serena (Alba, 10). Se trata de un pequeño hotel en el casco antiguo de Altea con una situación estratégica que te permite ir andando a la zona de comercio, a la plaza y a la zona de bares y restaurante. Y al mismo tiempo saborear la tranquilidad de un pueblo mediterráneo.

Es una casa de nueva planta, con vistas al mar, en la que se ha respetado la arquitectura de la zona y se ha llenado de elementos que invitan al descanso y a la imaginación, como el íntimo baño turco, que lo hace perfecto para una escapada romántica.

ESTE LUGAR PERTENECE A NUESTRA SELECCIÓN DE ESCAPADAS ROMÁNTICAS
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